Un ritmo más suave, en un espacio propio

ritmo

Hubo un momento en que me di cuenta de que mi energía se estaba yendo por un lugar que no era mío.

 

No fue algo dramático. Fue más bien esa sensación acumulada de estar revisando otra vez si alguien había respondido, si el último escrito había llegado a alguna parte, si estaba manteniéndome al día. Una y otra vez, difícil de parar. Y en algún punto, sentada frente a la pantalla, sentí con mucha claridad que algo se estaba drenando hacia un lugar que no era el mío.

 

Y esa sensación ya la conocía. No era la primera vez.

Cómo llegué hasta acá

Antes de tener este espacio propio estuve en Substack. Y antes de Substack lo había intentado desde otros lados también — tuve Instagram, tuve YouTube. Quise construir mi proyecto desde ahí, y no pude. O más bien, cada vez volvía la misma sensación que provocan las redes sociales: esa velocidad, ese drenaje.

 

Substack fue distinto, y genuinamente me gusta mucho. Es una plataforma hermosa, llena de escritura buena, de gente que escribe con cuidado. No estoy escribiendo esto en contra de Substack ni de nadie.

 

Pero en algún momento apareció Substack Notes. Y Notes funcionaba como un feed: un lugar donde se podía publicar todo el tiempo, estar conectada, aparecer. Ya no era solo el newsletter que llega tranquilo al correo — era otra vez esa corriente de publicar y publicar para mantenerse presente.

 

Y desde ese momento las cosas empezaron a no sentirse tan bien. Poco a poco fue volviéndose otra forma de estar dentro de la misma rueda: la rueda de los likes, de los comentarios, de ese pequeño hit de dopamina que llega cuando alguien responde. Y aunque el espacio era distinto, la dinámica interna en mí era la misma que ya conocía.

 

Por eso este método que estoy usando ahora se siente diferente. Tener un sitio propio, un espacio propio, y trabajar con Pinterest y SEO en lugar del feed. Siento que me estabiliza más. Es un proyecto donde las cosas pueden ir más lentas y gentiles, y aun así se crea conexión. Alguien realmente interesada puede llegar, mirar con calma, conocer lo que hago — sin que a los tres segundos aparezca otra cosa en el feed que le robe la atención hacia otro lado.

El ruido

Hay una máquina que no para.

 

El ruido constante de las redes sociales, esta velocidad que no se detiene, empezó a pesar demasiado en mi sistema. Y no lo digo como debilidad, lo digo como dato: hay mujeres cuya sensibilidad es alta, y para nosotras ese ruido no es neutro. Se siente en el cuerpo.

 

A eso se suma que estamos en la época de la inteligencia artificial. Hay más contenido del que nadie va a poder leer nunca. Todo se acelera, todo se multiplica, y aparece esta sensación de que hay que apurar el trabajo, apurar el proceso, apurar la creación, para poder estar al tanto de demandas en línea que además son nuevas y que evolucionan continuamente.

 

Y acá quiero ser honesta con algo, porque si no lo digo, esto queda a medias.

 

Yo también uso inteligencia artificial en partes de mi trabajo.

 

Siendo mamá por primera vez, con el tiempo que tengo — que muchas veces es el rato de la siesta y nada más — hay procesos que sin esa ayuda simplemente no alcanzarían a existir. Me ordena, me acompaña a pensar, me sostiene partes del trabajo que de otra manera se me caerían.

 

Así que no estoy escribiendo esto desde afuera. Estoy adentro.

 

Y aún así, el volumen me pesa. Aún así, hay algo en esta multiplicación infinita de palabras que me hace preguntarme más de una vez: ¿cuál es el punto, si hay tanto allá afuera? ¿Puedo yo crear una voz que se sienta natural, humana, mía, en medio de todo este ruido?

 

Las dos cosas son verdad al mismo tiempo. Me ayuda y me pesa. Y no lo tengo resuelto.

 

Lo que sí sé es que la urgencia no es verdad. De hecho, gran parte de lo que quiero comunicar, es honrar nuestro propio paso y nuestros ciclos creativos. No podía sostener un mensaje con mis palabras y contradecirlo con mi forma de trabajar.

 

Y hay algo verdaderamente hermoso que sucede cuando solo nos sentamos y escribimos, sin juicio ni evaluación. Cuando sintonizamos con lo que quiere ser compartido y simplemente empezamos. Sin tratar de que nuestras palabras se conviertan en algo grandioso — escribiendo, en cambio, solo lo que es verdadero para mí, y para quien pueda recibir estas palabras.

 

Quizás sea eso: no se trata de la herramienta, se trata del ritmo. Puedo usar algo que me ayuda sin entregarle la velocidad a la que voy.

 

 

Tomar esta decisión me costó.

 

Ya había dedicado tiempo a Substack. Ya había construido algo ahí. Y sé lo fácil que es, sobre todo para las mujeres profundas, las que lideran por el corazón, gastar nuestra preciosa energía en el miedo, en la duda, en creer que debemos mantenernos al día con estructuras y sistemas que en el fondo no pueden contener ni nutrir verdaderamente nuestra esencia.

 

Ese es el punto que más me costó soltar. No era la plataforma. Era la creencia de que si me salía de ahí, quedaba atrás.

 

Pero parte de este camino femenino y creativo es confiar, una y otra vez, en que el propio ritmo es suficiente. Que no tenemos que forzarnos a encajar en formas que no son nuestras.

 

Casa propia

Así que abrí macasoulart.com.

 

Y quiero contar un detalle que me parece honesto: cuando hice la transición, publiqué mis escritos tal cual como los tenía en Substack. No sabía del todo qué hacer con ellos, no tenía un plan editorial, no sabía si tenían sentido en este lugar nuevo. Los publiqué igual. Y de eso ya llevo un par de meses. Estos meses he seguido escribiendo acá, encontrándole la forma a este espacio de a poco.

 

Hay una idea que circula mucho en el mundo de los negocios y del emprendimiento: solo hazlo, bájate del pedestal, deja de pensarlo tanto. Y puede ser muy desdeñosa hacia el alma sensible y femenina, que posee una forma singular de ser y de crear, una que requiere naturalidad y un proceso que no puede forzarse.

 

Y sin embargo, también hay algo sanador en esas ideas — en una versión menos dura, menos severa. Porque sí es verdad que la mujer de corazón profundo a menudo necesita apoyo para soltar en su trabajo, para permitir que las cosas fluyan, se expresen y se materialicen. Sin renunciar a los aspectos más profundos de su propia naturaleza.

 

Publicar esos escritos sin saber qué hacer con ellos fue eso: soltar, sin traicionarme.

Lo que quiero que sea este espacio

Este blog es sobre la mujer con núcleo femenino. Sobre cómo se desenvuelve, sobre sus ciclos, sobre lo que le pasa por dentro cuando el mundo exterior le pide una velocidad que no es la suya.

 

Quiero escribir sobre el valor de lo femenino, las transiciones — esas que se sienten como mudar de piel, como dejar morir cosas, situaciones, creencias, lugares, roles.

 

Y hay un tema que ha sido enorme en mi vida que es la idea del balance entre la profundidad y la liviandad.

 

Por una parte hay una gran parte de mí que se inclina hacia una vida más liviana. Donde las cosas son gentiles, no urgentes, sin prisa, relajadas, con humor, con ternura, con inocencia. Una vida descansada y sin complicaciones, llena de belleza, suavidad, naturaleza, niños, placeres sencillos, contemplar animales. Donde el mayor propósito es simplemente Ser.

 

Y por otra parte está esta esencia más profunda, más salvaje del alma, que también se siente como casa. Que se siente en su hogar en las profundidades, en la oscuridad, en lo desconocido, en los reinos invisibles. Esa parte mía que está muy cómoda viviendo transformaciones profundas, descendiendo hacia lo que no se ve, hacia el vacío femenino, para destapar el alma.

 

Durante mucho tiempo sentí que tenía que elegir. Entre la mujer de ocio y la mujer que desciende. Y también se me apareció esa disyuntiva en cómo desenvolver mi trabajo.

 

Hoy creo que van de la mano. Que ambas son partes intrínsecas de la completitud de lo femenino. Que la liviandad es justamente lo que infunde nuestra profundidad de belleza, de suavidad, de descanso, de alegría, de resplandor, de gracia, de flujo intuitivo. Es lo que evita que nuestra profundidad se vuelva algo tenso, pesado, sin parar, demasiado serio — algo que sin querer puede terminar reflejando control y sobre-responsabilidad, cuando en realidad el alma femenina lo que está buscando es descanso, retiro, respiro.

 

Pero es muy fácil olvidarlo en una cultura tan linealizada, tan masculinizada, donde inconscientemente se nos enseña a definirnos en una sola cosa, en una caja, en un corte descriptivo de nosotras mismas.

 

De esto me gustaría escribir con más profundidad pronto, y otros temas relacionados en el futuro.

 

Y esa es también la razón de fondo de este sitio: no quiero hacer este trabajo desde la rueda insaciable de crear contenido. Sabiendo que hay demasiado allá afuera. Y ese paso lento no es un problema que tenga que resolver, es justamente lo que vine a cuidar.

 

Si tú también sientes algo parecido, si hay algo en tu vida creativa o en tu camino que se siente forzado, distorsionado, demasiado ruidoso, quiero alentarte a volver a tu propio corazón. A abrazar lo que se siente expansivo y natural para ti, aunque no se parezca a lo que hacen muchas otras personas.

 

He descubierto que cuando una mujer camina su propio camino femenino, el alma siempre la vuelve a llevar al corazón, de una forma u otra.

 

Fluir contigo misma, no en contra. Dejar que sea suave.

Maca 🕯️

Explora…


Recibirte es mi journal gratuito, un primer paso suave hacia restaurar tu valor femenino y reconectar con tu esencia femenina.

 

Mujer de Valor es mi curso de journaling en 5 módulos, para las que sienten el llamado a ir más profundo en este proceso de restauración femenina.

 

Lecturas de energías es un espacio más íntimo y personal. Trabajo con tarot y oráculos, pero no desde un enfoque predictivo ni de respuestas tajantes de sí o no. Para mí las cartas son una forma de ver con más claridad lo que ya se está moviendo por dentro — eso que estás viviendo, o que quieres integrar, y que todavía no sabes cómo nombrar. Me escribes tu consulta y te respondo con un audio grabado, un acompañamiento para esos momentos en que algo pide ser mirado con más calma.

 

🌿 Y si quieres seguir explorando, puedes volver al blog aquí.

 

🌸 También comparto escritos y visuales en Pinterest@macasoulart

Te doy la bienvenida a un espacio pensado para mujeres sensibles y profundas, que sienten que el mundo les pide más de lo que su alma puede sostener. Aquí encontrarás reflexiones sobre espiritualidad, bienestar y expansión de la conciencia, siempre desde un lugar de suavidad. Comparto lo que he ido aprendiendo en mi propio camino, sobre cómo honrar y confiar en la feminidad, la creatividad y los ritmos naturales del cuerpo. Este es un espacio para sanar y reconectar contigo misma, sin prisa, y para acompañarte en tu propio camino de regreso a tu esencia.

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